
NOTA DEL EDITOR: La Semana de Oración de este año para las Misiones Internacionales en la Convención Bautista del Sur es del 4 al 11 de diciembre. Cada año, la Ofrenda de Navidad Lottie Moon para Misiones Internacionales complementa el Programa Cooperativo para apoyar las iniciativas de los misioneros internacionales bautistas del sur para compartir el evangelio. La meta para la ofrenda de este año es de $185 millones de dólares. Para encontrar recursos sobre la ofrenda, vaya a https://www.imb.org/generosity/lottie-moon-christmas-offering/
Abel, un creyente local del sur de Asia, dirigía todos sus esfuerzos para realizar un evento para compartir el evangelio en una comunidad prácticamente no alcanzada, pero el COVID-19 interrumpió sus planes: no fue posible el transporte a la región, y el evento se tuvo que cancelar.
Abel no sintió que Dios desperdiciara sus esfuerzos, sino que el Señor lo estaba dirigiendo a centrarse en otra comunidad más cercana a su casa. Sus compañeros siguieron orando, y Abel y su esposa salieron a compartir el evangelio. Fue entonces cuando Dios los guio a una etnia no alcanzada. Esta población se concentra en núcleos familiares, y dos familias mostraron interés en los visitantes, y querían escuchar más de las historias que contaban.
Dios los dirigió a este pueblo, aunque Él había comenzado este movimiento desde mucho antes, cuando Pablo, un misionero de la Junta de Misiones Internacionales, se instaló con su esposa y sus cuatro hijos en el sur de Asia, y pasó años discipulando a un hombre llamado Natán. De hecho, fue Natán quien llevó a Abel y a su esposa, Sara, a los pies del Señor. Ahora, los tres sirven juntos con un propósito: acabar con la oscuridad de esta región con la luz de Cristo.
Abel y Sara regresaron cada semana a la nueva etnia para seguir compartiendo el evangelio. Varios decidieron seguir a Jesús, y después de la séptima semana, un hombre llamado Esteban quiso dar el siguiente paso de fe y bautizarse. Esteban fue el primer creyente bautizado conocido en esta comunidad, y la respuesta a muchas oraciones, tanto del equipo misionero como de todos quienes le han pedido a Dios que se mueva entre los pueblos no alcanzados del mundo.
Esteban estaba deseoso de crecer en su fe, así que sus amigos cristianos lo discipularon. Cuanto más aprendía, más les enseñaba a los demás. La primera persona a quien Esteban bautizó fue a su propia madre; el destino eterno de esta mujer cambió para siempre gracias a la obediencia de su hijo al Señor y a la fidelidad de los misioneros en llevar el mensaje a su pueblo.
Esteban lidera los esfuerzos por alcanzar a su propia etnia con el evangelio. Ahora hay 11 creyentes conocidos en esta comunidad, y 27 familias se reúnen regularmente para escuchar la enseñanza de la Palabra de Dios.
Con un fuerte equipo de creyentes locales, el misionero Pablo de la IMB invierte su tiempo en discipular, capacitar y construir en ellos la visión de alcanzar a las miles de personas no alcanzadas en su país. Él hace hincapié en los no alcanzados que viven a su alrededor, procuran orar por ellos y pedirles a los demás que hagan lo mismo. En este país, el valor de los discípulos que forman discípulos está en plena exposición, y el resultado son vidas cambiadas.
Unámonos a Pablo y a su familia en oración por los no alcanzados del sur de Asia. Demos gracias a Dios por los creyentes y formadores de discípulos como Natán, Abel, Sara y Esteban. Alabemos al Señor por otros creyentes entre la nueva etnia donde sirven. *Algunos nombres pueden haber sido cambiados por razones de seguridad.